Quienes crecimos dentro de Nan King no solo aprendimos a cocinar. Crecimos escuchando el sonido constante del wok, sintiendo el aroma del arroz recién salteado y esperando el momento en que el cerdo horneado saliera de la cocina.
Esos aromas y esos sabores siguen siendo hoy la base de cada receta.
Nuestra mayor responsabilidad ha sido conservar esa esencia, para que un cliente que nos visitó hace diez años vuelva y encuentre el mismo sabor que recuerda.
Porque cuando una receta permanece fiel a su origen, deja de ser un plato para convertirse en un recuerdo.